Entre Daphne y Harper

De fondo suena la canción de white lotus, ayer volví de Palermo. Todavía se siente un sueño. 

El otro día vino a hablar a la universidad un tipo y empezó su charla diciendo – esto es una historia de terror -. Dijo; en mi vida me tuve que amigar con dos cosas; que iba a ser especial y que nunca iba a entrar por la puerta principal. Yo inmediatamente me desinfle y dije gracias, alguien un poco más real en todo está performance que es la vida. Porque, qué complicada es esa combinación de querer comerte el mundo y una realidad que te caga a trompadas. Últimamente siento que la pesadez y la liviandad están cada vez más cerca, que el juego y la seriedad están compitiendo por la atención de mi cabeza, y el comité de joses que tengo adentro está indeciso, confundido y un poco cagado de risa también. Viviendo en Italia, tomando vino naranja todos los días y gozando la vida. 

Volviendo a la performance de la vida, por momentos me siento un poco harta. Harta de odiar la frustración, harta del cambio climático y harta de la gente que no va a terapia. Yo no soy ninguna hija de la ética ni de la verdad ni de la estabilidad ni de nada, pero lo que hay que escuchar estos días me harta. No entiendo si soy la mosca que zumba arriba de la comida y a la que todos espantan, o esas manos torpes que la intentan de sacar. ¿Qué son las moscas y que son las manos? Cada uno sabe. 

Estando a dos semanas de terminar el máster, estoy más escritora furiosa que nunca. No estoy pudiendo frenar el tiempo y eso solo me enoja. Me angustia. Quiero racionalizar todo pero no se ni como empezar. Ahora, estoy en la antesala del cambio, paralizada. Me cuesta tomar decisiones, porque todas tienen que ver con el próximo capítulo, ya no son sobre este. Me quiero quedar donde estoy, como estoy, pero sabiendo que no se puede, solo quiero salir. Pero me quiero quedar. Estoy entre adelantar el capítulo para que no me de ansiedark o ponerlo en cámara lenta. Pero hacer algo. No se si tengo el gen de luchadora o de control freak, un poco de los dos seguro. Sacame la curita rapido, dale? 

Escribiendo esto me salió una sonrisa, si. Me encanta sentarme a escribir. Me encanta lo que estoy viviendo, con todos sus matices y etapas. Aprendo todos los días, todo el tiempo. Me da miedo y risa. Me cuesta dejarla ir, crecer. Dejar que me tiemble el piso de vuelta. Ya me salieron granos en la piel, se está terminando está season y el main character lo sabe. Pero acá estamos, como estuvimos hasta hoy. Warriors y con sed de lo que se viene. 

Soy una afortunada de la vida de poder estar diciendo esto. Después de todo, estoy más viva que nunca y se siente bien. Lo que sucede, conviene. Los amo, espero que estén teniendo un buen domingo y que se tengan paciencia. 

En BsAs llueve y en Milán también. xoxo, J

Una respuesta a “Entre Daphne y Harper”

  1. Mi amica tana!

    Hace tiempito vengo leyéndote. Me encanta como escribís. Es más complicado enmarcar los sentimientos propios que los ajenos, y lo logras hacerlo con una naturalidad y riqueza gramatical bárbara. Te felicito y te sigo leyendo.

    Seguí viviendo the best life 🍷☕️💋

    Besitos, Mag

    Me gusta

Deja un comentario