Josefina. Un placer conocerte.

Este mes tuvo mucho de palabras: las palabras y los espacios, las palabras y sus lugares. Les dejo un pedacito de lo que escribí para mi taller de escritura. Un pedacito de mí. Feliz domingo. Xoxo, Jo

Nací el último día de agosto de mil novecientos noventa y nueve. Mi nombre lo eligió mi papá. La mamá de mi mamá se llamaba igual. Con cada hermano que nació me salió una mancha en la piel. Tengo un ovario más grande que el otro. Tengo tetas y a veces siento que el mundo conspira en contra de ellas. No me gusta mi nariz. No me gustan mis dedos del pie. Mi genética es bastante deportista y no la exprimo mucho. Cuando era chica era sonámbula si mis papás no estaban en casa. Me como las uñas cuando estoy nerviosa. Me río y se me abren los orificios de la nariz. No me sale estornudar una sola vez. 

Me dan miedo los doctores. Me da miedo vomitar. Me da miedo que me conozcan demasiado. Amo dormir. En todas sus formas. Odio despertarme pero me gusta decir buen día y poner música. Me gusta el queso y dulce. Me gustan los palmitos con salsa golf y me angustia que esten en peligro de extinción. Me gusta cuando alguien usa una palabra que no esperaba. Me gusta cuando alguien se ríe fuerte. No entiendo a la gente que se lava los dientes en la ducha. Hace poco descubrí que el kiwi se puede comer con cáscara. Me gusta hacer listas y categorías. Mi relación más tóxica es la coherencia. Prefiero tener razón a ser feliz. Confío en mi intuición y después la discuto. Tengo emociones fuertes. Para hablarte de ellas voy a buscar alguna teoría o la voy a inventar. A veces tengo tantas ganas de llorar que como mirando un punto fijo. Escucho mis dientes. Me pierdo ahí.

Mis tatuajes me gustan. Cuando me tatué un corazón (el órgano) mi papá me preguntó por qué me había tatuado una molleja. No fumo pero no me molesta el olor a pucho. Mis amigos suelen ser fumadores. Soy fanática de la soda. Le digo agua crocante. Me encanta estar descalza en mi casa. Odio las sandalias. Arranco las hojas de las plantas cuando paso. Arranco las etiquetas de las botellas. Con los tickets hago origamis. Doblo esquinas. Sigo líneas con la uña. Cuando pelo un huevo casi siempre me quemo. Hacer valijas me cuesta. Cerrarlas más. Me gustan los viajes largos en auto. Cuando brindo te miro fijo. No brindo hasta que me mires.

Fui la primera en llegar, hija, nieta. Después, nunca más llegué primera. Me molesta la hora a la hora de llegar a lugares. Si era varón me llamaba Isidro. Mi hermano más chico se llama Isidro. Le queda muy bien. Para mí la vida es como una serie. A veces le guiño al productor. Siento que soy el color naranja.

Fui manejando hasta el pueblo de donde vino mi familia en Italia. Lloré todo el viaje. Mi segundo grafiti lo hice en Italia. Escribí una jota. Cuando volví, la de la aduana me dijo bienvenida de vuelta. El portugués me parece hot. El italiano también. Creo que en cada idioma tengo una personalidad distinta. El café me empezó a gustar tarde.

Mis amigas no entienden los chicos que me gustan. Tampoco entienden cómo me pongo de novia por la noche. Un chico me dijo que gustaba de mí por mis piernas. Uno con el que salía, estaba saliendo con mi mejor amiga también. Terminaron de novios. Con uno fui al teatro. Con otro a la cancha. Con otro a una fiesta de hard tecno asiático. Con otro chapamos muy románticamente en las escaleras de la facultad de derecho. Otro me sostuvo el pelo mientras vomitaba. Otro que me gustaba en serio me dijo que no podía ni con él mismo. Hay otro que me escribe todos los años, para navidad y año nuevo, a veces para mi cumpleaños. Nunca nos dimos un beso.

Mi perra se llama Lola. La trajo mi papá de Mar del Plata. Dijo que volvía con una sorpresa, pensábamos que eran alfajores havanna. Me gusta responder preguntas. Hacer preguntas. A veces me quedo más tiempo en ellas de lo que debería. Tengo un grupo de whatsapp conmigo misma que se llama “yo y mi super yo”. Creo que conocés mucho a una persona cuando le preguntás qué hace cuando está triste. Me escribió una mujer. A otras mujeres, un hombre.

Lola, mi amiga no mi perra, me dijo que el vértigo no es el miedo a la altura, sino lo que podés hacer frente a ella. No voy a decir qué pienso de la muerte. Me gustaría vivir siempre en otoño o primavera. Odio la tibieza. El wifi de la casa de mis papás se llama como mi mamá. El del departamento como yo.

Josefina. Un placer conocerte.

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