Arranqué el mes creyendo que febrero iba a arreglar todo. Como si enero hubiese sido el prólogo y ahora sí empezara la historia. Mucha expectativa para el mes con menos días del año. El mes es corto. Los procesos no tanto. Estoy bastante dispersa.
Este mes me acompañó la pregunta: ¿me interesa o me distrae? Un poco de drama siempre tiene que haber. Pero la pensé en serio. Sobre todo porque siento que cada vez dependo más del celular. Qué aburrido traer esto acá, pero ya es medio un tema. Scrolleo. Miro. Consumo. Le grito a chatgpt. Más corto. Más formal. Más mis palabras. Más suave. Después quiero hacer algo y el cerebro está deshidratado. Desinflado. Derretido. Todo le da paja. Quiero hacer mucho, pero mi paciencia dura menos. Es medible. Eso me incomoda.
Este mes traje mis cosas. Las definitivas. Dejé de estar tanto en lo de mis papás. Dejé de estar a medias. Por lo menos lo intento, hasta que me cruzo a alguien y no sé si estoy volviendo o si nunca me fui. Reencuentros que podrían haber pasado hace diez años o ayer.
Y en el medio me empecé a hacer otra pregunta: ¿qué haría la Jose de Milán? Y eso me llevó a planes que no hubiese hecho, a conversaciones que no hubiese tenido, a decisiones más valientes. Milano hizo su trabajo.
Fui a la cancha de Boca y empatamos. No ganar tampoco es perder. Muy febrero. Empecé pilates dos veces por semana. Algo tenía que sostener. Isidro tuvo su último primer día de colegio. Esa frase sola ya es un montón. ¿Qué más? Quiero cortarme el pelo. Fui a un restaurante asiático y la galleta de la fortuna decía: la puerta mejor cerrada es esa que puede dejarse abierta. No sé. Estoy conociendo casas nuevas. Novios nuevos. Versiones nuevas de gente que conozco hace años. Probando cafés y restaurantes. Y volviendo a los de siempre. Ordené el placard. Me reencontré con ropa vieja. Algunas cosas todavía me gustan.
Capaz febrero no vino a arreglar nada. Arreglar es una palabra rara.
¿Cuándo empezamos a pensar que la vida tiene que arreglarse, solucionarse, ordenarse? Para filósofa.
En fin, las cosas siguen.
Yo también. Y ustedes también.
Feliz año del caballo. Boh. Feliz vida. A vivirla. Tenganse paciencia, los amo Jo

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