Y así como así, el mes de los mil días terminó. El año terminó.
No sé si el algoritmo está muy atinado o si realmente fue algo bastante generalizado, pero parece que el 2025 fue un año movido, de cambios.
En la cena de Año Nuevo, hablando con Sofi, hicimos el ejercicio de pensar alguna palabra que definiera el 2025. A mí me salió decir: transición. Transición, pero en montaña rusa. Transgénero. Algo de los extremos. De ver las cosas más crudas. De vivir más a pleno. Algo asociado a crecer, pero con mucha torpeza, o más bien con muchos altos y bajos.
Un año que terminó en la vuelta a casa. Creo que en búsqueda de un poco de paz, de tranquilidad y de volver a mí. Buenos Aires en verano tiene algo de pausa obligada, y quizás eso ayude. Me parece que no viene al caso nombrar todo lo que pasó o todo lo que aprendí, porque estamos en constante aprendizaje. Pero que aprendí mucho, aprendí mucho. No todo se siente claro todavía, y está bien.
También nos preguntamos qué queríamos para el 2026 y, sin pensarlo demasiado, me salió decir: honestidad y apertura. Veremos qué sale.
Entre el vacío legal entre Navidad y Año Nuevo no me salió sentarme a escribir, pero sí me junté con familia y amigos. Nuestra navidad fue salvada por juegos de mesa y un asado increíble. Hace calor. Año Nuevo lo pasé en casa; hacía demasiado que no lo hacía. Tenía sentido empezar el año en mi casa. Lo busqué. Vinieron mis amigas y nos quedamos charlando hasta que se hizo de día. Todas amigas del colegio. Y aunque muchas cosas cambiaron, las risas y las anécdotas juntas no cambian. Qué aliviador. Y qué loco, también. Que bien se sintió.
Empecé el año muy en paz. Me costó caer en que era año nuevo. Pero qué superior pasar las fiestas con calor, me había olvidado de ese privilegio.
No quiero entrar en la locura de los objetivos, pero como fan de las listas que soy, en mi cuaderno ya escribí un par de cositas que voy a guardarme para mí. Me da intriga lo que se viene. Estoy intentando no esperar respuestas rápidas. Y como cuando me fui de Milán, una amiga al despedirme me dijo: jose escuchá a la vida. Supongo que de eso se trata ahora: de ver qué pasa cuando una se queda a escuchar. A ver. A elegir.
Les deseo que estén teniendo unos lindos días, que no se enloquezcan, que las cosas llegan. Que hayan juntado un poco de fuerzas para arrancar el nuevo año. Síganse teniendo paciencia. Los amo, Jo

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