Todavía tengo el pelo impecable.

Creo que ya puedo decir que empezó la temporada de frío y lluvia en Milán. Salí dos segundos; se me empaparon los jeans y se me congeló la cara. Gusto agridulce. Ahora estoy entre llamadas del trabajo, tomándome un café y escuchando a Olivia Dean. Mi nueva, no tan nueva, extraña obsesión.

Últimamente, irme a Argentina se volvió mi personalidad. Casi que antes de decirme hola ya me dicen: “me enteré que te vas, no te vayas, hagamos muchas cosas antes de diciembre” y todas sus variantes. A veces me siento muy querida. A veces me da impresión. Gusto agridulce. Siendo sincera, recién hace unos días sentí esa sensación en la panza de cagaso. Cagaso extremo. Me pasó justo cuando paraba de llover y vi a un hombre cerrar su paraguas.

Es como esos días en los que tenés turno en la peluquería y justo te levantás con el pelo impecable. Te preguntás si vale la pena ir, si para qué vas a gastar la plata y el tiempo si estás bien así. Y de ahí, a veces, se te disparan preguntas mucho más grandes. Pero vas igual. Y cuando salís, decís: claro, necesitaba este corte.
Todavía estoy en la parte de sentir que tengo el pelo impecable. El resto, lo veremos.

Me di cuenta de que hace unos meses, para tomar la decisión de irme, me tuve que enojar. No me alcanzó con enojarme con Milán: también me enojé con todo lo que asocio a Milán. Pero en estos días me di cuenta de que estoy todo menos enojada. Solo me enoja que las cosas terminen, y el tener que despedirme, y todas esas gestiones emocionales. Pero me voy feliz. Estos días lo empecé a ver: me saqué a pasear por el mundo, me expuse a cosas nuevas, me fui de casa, y me salió bastante bien. Que aprendimos, aprendimos. En mi enojo me olvidé de todo eso: de la gente mágica que conocí, de lo que me conocí a mí misma, de lo que logré y de lo que no. No hace falta hacer la lista, creo que se entiende el punto. Estoy muy agradecida. Me siento un poco como cuando tu mamá te iba a buscar a un cumpleaños y hacías todo un drama, sin saber si era porque te querías quedar o porque el cansancio era tal que estabas pasada de rosca. Unas ganas de que me busque mamá.

En lo que nos compete en el presente, los últimos días fueron muy lindos. Vinieron mis amigas del máster después de un año a Milán, hicimos toda nuestra coreo, volvimos a nuestros lugares y a nuestras charlas. Fue como si el tiempo no hubiese pasado, o sí, pero todas nos encontramos desde un lugar parecido, familiar. Son muy un lugar de pertenencia. Tengo amigas por todo el mundo, es muy loco. Vino a visitar Cali, hubo cumpleaños, jugamos a juegos de mesa, fui al teatro, lloré en yoga, saqué algunos pasajes. Y todo lo que entra en la vida de una girl. Porque me estoy sintiendo muy mujer últimamente. Es algo que me sale decir, creo que para explicar algo más profundo, que todavía no entiendo bien qué es. Pero se siente bien.

Acuerdense de tenerse paciencia, de charlar por horas y coman rico. Los amo, xoxo Jo

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