Todo parece un sueño. La semana entre navidad y año nuevo es tierra de nadie. Sentis un aire de optimismo total y al mismo tiempo que no hiciste nada. O peor, que paso algo y que recién se va a revelar en el nuevo año. Como que algo se cocina pero estás justificada a postergar. Como que no hay reglas. Vivis entre mil eventos y un vacío legal perfecto. Todo está corrido. Y yo me permito correrme también.
Caer en el típico resumen de fin de año, me aburre. Pero hacerme la boluda me parece snob. No tengo claro cómo hablar de diciembre sin un pie en el ayer y otro en el mañana. No se por donde encarar el tema; si entrar a mis fotos y ver todo lo que paso, pensar en las cosas que aprendí, que logre, a quienes conocí… la lista es infinita. No sé por donde encararlo, pero lo que si sé es que estoy completamente empapada del cocktail emocional que se sirve en este momento del año.
Todo parece un sueño y un poco una pesadilla también. Me baja la data por partes, fragmentada y recortada. Un poco como si estuviese leyendo frases de los papelitos de caramelos o bajadas de las tarotistas de tiktok. Por ahora, como todo en este periodo, se están cocinando en las notas de mi celular. Pero, qué difícil es agradecer. Qué tanto más cómodo es pedir. Que importante es vivir en las contradicciones. Que clave es entender que es muy probable que no entiendas que te da ansiedad, sino que la aceptes y la trates. Qué fundamentales son las personas que te conocen y las que aparecen, te enseñan algo y se van. Que importante es entender que todos están haciendo lo mejor que pueden con lo que tienen (o eso me gusta creer). Que hermosos son los momentos donde no pasa nada y está pasando todo. Que lleno se siente estar invadido por la curiosidad. Que goce comer rico. Que miedo da crecer, pero que miedo da no hacerlo. Que fuerte es cuando te partis en dos para no romperte entera. Que paz la naturaleza y los perros. Que lindo ver que algo que creías imposible pasa. Que angustiante, que todo pase y ya. Que difícil dejarse ver. Ver, en serio. Que enojo lo injusto. Que chotos los traumas y las inseguridades. Que lindo es viajar. Que abrazo conocerse. Que gracioso sentirse rebelde. Que placer cagar y dormir. Que mágicos los hermanos. Qué sanador tener un lagrimal y usarlo. Que goce reirse. Que lujo coincidir. Que hermosas las palabras. Que montaña rusa interminable la vida. Que complejo entenderse y entendernos. Que regalo la familia y los amigos. Que complicado querer controlar todo. Que noble es la papa y el agua con gas. Que dos miradas se encuentren. Que mimo escuchar música. Que cálido cuando te preguntan; ¿cómo estás? Que gigante el mar. Que intenso todo. Que superficial todo. Que loco todo. Que divertido vestirse. Qué importantes son las preguntas. Que clave es entender lo no negociable y lo charlable. Que decepcionante las cosas que están pasando en el mundo. Que triste que las cosas terminen. Que todos corramos. Que tema la adicción a la dopamina. Que tema la infinidad de posibilidades. Que tema el celular. Que tema que nos cueste tanto vincularnos. Qué tema elegir. Que tema amar. Que tema dejar ser amado. Que tema no saber quienes somos. Que tema que la realidad siempre supere a la ficción. Pero por sobre todas las cosas que tema hermoso estar vivo. Eso y mucho más, pero ya me empecé a empalagar, así que la cortamos ahí.
Todo parece un sueño. Hoy me estoy subiendo a un avión para pasar año nuevo en madrid. Irreal todo lo que me está pasando y con lo que me estoy encontrando. El productor está afiladísimo y esperemos que así siga. No se bien cual es la coreo que me espera para el próximo año, espero que esté copada. Que sea buena onda, por lo menos. Lo mismo les deseo a todos. Aunque el primero de enero seamos todas las mismas personas, solo que con mucha resaca y pocas horas de sueño encima, me parece importante frenar estos días, corrernos de todo un poco y tirarnos la buena. En fin, les deseo a todos un próspero año y felicidad. Ténganse paciencia, tomen fernet y bailen mucho, pero brillen más. Los amo, xoxo, su milanesa de confianza.

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