Vengo escribiendo mucho últimamente, pensando ni hablar. Mastico chicle todo el día, modo bizcochito. El cuerpo refleja en cúal anda la mente, escuche en algún lado. La mía hoy no para de masticar. La parte de digerir está costando un poco más. En fin, hoy me desperté, mire un capitulo de Sex and the city, mi religión últimamente, y dije vamos a jugar a ser Carrie y escribir mi columna. La Carrie del segundo cordón del conurbano bonaerense papa. De sex no estaría pudiendo hablar hoy, así que vayamos a lo que nos compete;
Hace un tiempo, en una videollamada de pandemia, Lola me contó que el vértigo en realidad no es el miedo a las alturas, sino el miedo a lo que cada uno puede hacer frente a un precipicio. Estoy sentada en mi cama, con las piernas un poco abiertas, la espalda encorvada y el pelo grasoso, tengo las dos valijas en la mano y la panza muy revuelta. Mi cara es un signo de pregunta. Y despúes, negro. Ese es el trailer que el productor pudo mandarme, me dijo que por ahí lo editaba, incluso.
Ya me puse a ordenar un poco mi placard, libros y cajones. De fondo suena una bossa que contrarresta perfecto con el día horrible que está haciendo. Soy más acumuladora de lo que me gustaba creer. Encontre una caja de vinos en el lavadero y la inaugure como nueva caja de recuerdos. En casa tengo otra, por supuesto. En definitiva son dos eras distintas, si lo ponemos en términos swifties. La que estoy armando ahora está más curada, tiene cartas hermosas y papeles importantes. Adultez quizás ?) Discrimine bastante bien. Menos unos apuntes de sociología, de la facultad tire todo. Con la ropa no puedo decir lo mismo, los attachment issues son mayores. Pero bueno, #procesos.
Yo sentada con las valijas en la mano y negro. La imagen me da ternura y mucho miedo a la vez. Me relaja y me desestabiliza. Es como un un cocktail perfecto de miedo, libertad y saudade. Más bien, un shot.
Un shot, que supo darme vuelta. Vértigo? Quizás.


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